Cuanto anhelaba tener días como los de hoy. El corre corre diario de cuando hacía diarismo en la fuente de sucesos, de un diario local, no me dejaba mucho tiempo libre. Solo dos domingos al mes y eran para descansar a plenitud. Hoy mi vida cambio. Siempre conversaba con mi amiga y jefa de poder vivir como personas normales, de poder hacer un mercado a las cuatro de la tarde y no a las diez de la noche por ejemplo, de estar en casita reunidos a las siete y no a la media noche, porque la verdad que quienes nos dedicamos a esta hermosa carrera no tenemos horario ni fecha en el calendario como dice Simón Díaz, y por fin lo logré. Sin embargo que importante es seguir escribiendo para quien lleva el periodismo en la sangre?. A pesar de tener lo que anhelaba, caramba como extraño mis letras aunque cada día se haga más difícil ejercer con plena libertad nuestra profesión, libertad dentro del marco de lo legal, periodismo con responsabilidad como el que ejercemos muchos en este país, labor que ha sido muy cuestionada en los últimos tiempos.
Y pese a que hoy disfruto estar con mi hijo y mi esposo al cien por ciento, no puedo negar que extraño los días de calle. Quisiera o no, cubrir esa fuente me mantenía activa, montada en la noticia como comúnmente decimos los periodistas. El celular no dejaba de sonar. La gente sentía que en mí tenía una mano amiga....un apoyo. Cuanto me hace falta. A pesar de ser una fuente tan delicada, logré en seis años darle un tratamiento especial que me permitió ganarme el respeto de todos.
Por ahora no gozo de las mieles del trabajo, pero si el del amor familiar, compartir a diario, las 24 horas del día, con mi hijo me ha regalado momentos maravillosos. Ver la tele juntos, hacer las tareas y pasear sin presiones de ningún tipo ni contra reloj, es maravilloso, escuchar música, conversar… pero como extraño el periodismo.
Al principio imaginé que solo me haría falta estar en la noticia los primeros días, como en efecto sucedió, mientras me tomaba en serio mis vacaciones que tanta falta me hacían, ya que por dos años consecutivos trabajé sin descanso. Pero luego, cuando la fiebre por los días libres pasó, llegó las ansias por las noticias, investigar, conocer y ayudar…es por eso que hoy escribo estas líneas, porque la necesidad de decir, de reflejar la realidad me consume, razón por la cual me convenzo hoy más que nunca, que nací periodista.
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